Cuidado con cómo te sientas en el metro

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El metro, el autobús, el tren… qué lugares más bonitos para reflexionar y observar a las personas. Gente que viene, gente que va. Viajes de vuelta, viajes de ida. Reencuentros, despedidas. Nos volvemos unos grandes filósofos. “La distancia es relativa hoy día” “La vida es un viaje metafórico” “Todo es cíclico”.

Y tras tanto observar te das cuenta de una cosa. “Estoy con las piernas cruzadas y los dos tíos que hay a mi lado las tienen abiertas en un ángulo de 120 grados. Apenas puedo moverme. Y la mujer que va justo enfrente está en la misma situación”.

Es más que evidente la diferencia que hay entre cómo una mujer y un hombre se comportan en espacios públicos, de hecho tiene un nombre: Manspreading. Él puede ocupar mucho más espacio del que necesita, sin importar que absorba el de ella. En cambio la mujer debe intentar ocupar el menos posible, como si tuviera que pedir permiso.

Ha habido muchas campañas en las redes con la etiqueta #tuspelotasnosontangrandes y también en el mismo metro de Nueva York y Seattle y hubo una gran controversia. Pero, ¿por qué ha molestado tanto? ¿tan difícil es que os sentéis de manera normal y respetuosa?

Pues no, pero es que en el fondo no se trata de si sobra o no espacio. Esto va de la actitud que ejerce dominación, de poseerlo por decreto. Una declaración corporal sobre el espacio público, sobre el supuesto espacio que él y ella creen que se merecen.

Y no, no es el gran problema al que se enfrentan las mujeres. Pero sí es un punto más de la infinita lista de momentos cotidianos donde ellas están por debajo.

14 pensamientos en “Cuidado con cómo te sientas en el metro

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  2. Es una cuestión meramente física y es algo que las mujeres no entienden. Es una parte sensible, en constante movimiento escurridizo. Tener genitales masculinos es incómodo. Deberíais tener consideración con los compañeros hombres y al menos, entenderlo. Esto no se trata de feminismo ni machismo. Es físico.

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    • Esa excusa es completamente absurda. Si así fuera, no podrían caminar con las piernas cerradas. Nadie les pide que crucen las piernas, les pedimos que no nos invadan desparramando su corporalidad e invadiendo la luestra. Cada vez que viajo en subte o en colectivo me resisto a reducirme y ocupo todo mi lugar (y nada más que mi lugar). Y los varones inmediatamente reculan. Si fuera algo físico como proponés, directamente no lo podrían hacer.

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  4. Casi tan ridículo como tener que juntar las piernas como si estuviesen pegadas con pegamento por llevar faldas y tener que estar todo el tiempo pendiente de si se muestra o no se muestra. qué tal unos pantalones? En todas partes cuecen habas…

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  5. Nunca lo había pensado así y es algo que me molesta muchísimo. Cuando me ocurre lo que hago es abrir yo también las piernas provocando contacto físico necesario, se sienten bastante incómodos y se suelen apartar. Pero tengo que decir que muchas señoras también han invadido mi espacio en el asiento con sus enormes bolsos/bolsas del Corte Inglés que por lo visto no pueden ponerse encima de las piernas o en el suelo, pero supongo que eso es ya, mala educación.

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