La ropa interior

La ropa interior tiene una función evidente: proteger una zona sensible del cuerpo de roces y suciedad. Sería un poco peligroso para la salud ir por ahí sin bragas. Sentarte en cualquier sitio si vas con un vestido sería bastante incómodo. Complementando tenemos el sujetador, que, como su nombre indica, su función es sujetar el pecho. A muchas mujeres les resulta imposible ir con sus tetas sueltas moviéndose si corren o se agachan. Hasta aquí creo que todas las personas estamos de acuerdo en que llevar ropa interior es útil.

Con el paso del tiempo el tamaño se ha ido reduciendo poco a poco y la gama ha aumentado. Ahora en cualquier tienda podemos encontrar infinidad de modelos. Desde las más grandes y simples hasta las más minúsculas y con todo tipo de detalle. O lo que es lo mismo, desde las más “sexys” hasta las conocidas como “bragas de abuela” o “bragas anti-morbo”.

Si te sujeta bien (y cubre) todo el culo y no tiene encajes o costuras que se te claven, más vale que las escondas en el último cajón. El patriarcado nos quiere y nos cuida tanto que nos ofrece una gran variedad pensando solo en nuestras necesidades:

– Tanga: Solo hay tela prácticamente en el pubis, que es donde menos falta hace. La ciencia aún sigue investigando sobre la utilidad de esta prenda.

– Costuras imposibles: Diseñadas especialmente para esas mujeres torpes que necesitan marcas en su piel para recordar donde iban los tirantes y el broche del sujetador.

– Pedrería: Toda mujer tiene un alma fakir que la incita a clavarse piedras en el culo.

– Encajes: Hay veces que no sabes si compras bragas o una mini-mosquitera.

– Modelo “arenas movedizas”: como te muevas estás perdida. Con cada paso irán desapareciendo en lo más profundo de tu trasero.

El problema está en que tenemos grabado a fuego en nuestro cerebro que tenemos que ir atractivas las 24 horas de los 365 días del año. Además un ideal de lo atractivo que se basa en incomodidad. Parece que en cualquier momento y lugar alguien nos fuera a hacer un examen sorpresa sobre la ropa interior ¡que además no se ve! (y cuando se ve, probablemente dure puesta dos minutos).

La libertad de las mujeres llegará (en parte) cuando se planteen sin prejuicios lo que quieren: ¿voy realmente cómoda con esta ropa? ¿sería capaz de verme atractiva con algo cómodo? ¿con el tamaño de mis tetas iría más cómoda sin sujetador? ¿va a ponerse mi novio ropa interior sexy para mí?

¿Os habéis preguntado por qué la lencería masculina no es un buen negocio?

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